Etiqueta: sociedad

No pensaba escribir sobre el ébola, pero…

Creo que algo no funciona bien en este mundo. Algunos afirman que “Nuestra sociedad está enferma”, seguramente será cierto si llamamos enfermedad a mal funcionamiento, a que algo no está bien. No quiero hacer un diagnóstico (no soy quien para hacerlo) sobre los males sociales, pero evidentemente, lo sucedido esta última semana me deja perplejo. Seguir leyendo “No pensaba escribir sobre el ébola, pero…”

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Usar y tirar

matrimonioEscuchaba hoy en la radio, soy un apasionado de este medio de comunicación, una entrevista a unos ancianos en sus bodas de oro, en la que le preguntaban cuál era el secreto de un matrimonio feliz. Uno de ellos respondió sabiamente. Hoy—dijo— no es como antes. Antiguamente, cuando las cosas se estropeaban, se arreglaban. Hoy todo se usa y se tira. Me pareció una frase tremenda, llena de sabiduría. Seguir leyendo “Usar y tirar”

Whatsappaferrados

imagesA varios miembros de mi familia se les ha caducado el Whatsapp. La conocida aplicación da un periodo de uso gratuito, pero luego hay que pagar una cantidad cercana al euro por año para seguir utilizándola. Y hemos decidido no pagar ¿Por qué? Sencillamente porque hay otras aplicaciones que hacen lo mismo de forma gratuita. Lo curioso y, por eso esta reflexión, es la oposición e incomprensión con la que se han encontrado entre sus amigos y concisos “wasapeadores”: Pues no lo entiendo, “Si sólo es un euro”, “mira que eres tacaño”, “pues yo lo pagué…” “por un euro no me voy a quedar pobre”… Y así, muchísimos argumentos que dan a entender que no pagar por ese servicio es como estar loco.

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Cosas que pasan en urgencias

cosas que pasan en urgenciasEn los últimos días, no se muy bien si por suerte o por desgracia, me ha tocado pasar algunas horas en la sala de espera de urgencia. Allí suceden muchas cosas, personas que vienen y van, familiares preocupados, gente triste, alegres, que hablan o que enmudecen. No cabe duda que, encontrarse con un problema de salud, nos enfrenta sin miramientos y bruscamente, con la fragilidad humana. Por la sala de espera y, en unas pocas horas, algunas realidades de nuestra sociedad pasaron ante mis ojos:  Seguir leyendo “Cosas que pasan en urgencias”

Los prejuicios que tanto enturbian las relaciones sociales

En las últimas semanas he perdido algunos amigos en las redes sociales. No es algo que me quite el sueño, pero si que es digno de una reflexión, puesto que esas pérdidas se deben a prejuicios sobre los grupos sociales a los que pertenecemos. Los prejuicios aparecen, fundamentalmente porque el ser humano necesita generalizar, para poder, de esa manera, rentabilizar sus recursos mentales. Es decir, atribuimos a un determinado grupo social una serie de características que generalizamos al resto. Esto supone obviar la diferencia y la peculiaridad de cada uno perjudicando las relaciones sociales.

Así, es frecuente pensar que todos los jóvenes son unos locos, que cualquier persona con mal aspecto es un delincuente, que todos los políticos son unos corruptos, que todos los que practican alguna religión son unos retrógrados, que todos los deportistas se dopan… y podríamos confeccionar una lista interminable.

Los prejuicios enturbian las relaciones sociales, porque hemos abusado de esas etiquetas que ponemos a los diferentes grupos. Los amigos, que han dejado de interactuar conmigo, ha sido a raíz de descubrir mis creencias religiosas. Debo ser, a juicio de algunos, un retrógrado anticuado y aburrido por practicar una religión. No he conocido, como me decía un alumno, “un religioso que jugara al fútbol”. Los “religiosos” lo que tenemos que hacer es rezar todo el día. No somos personas normales, con nuestras opiniones, con actividades, como cualquier otro, sino que tenemos una determinada etiqueta que pesa como una loza en nuestras espaldas.

Los prejuicios enturbian las relaciones entre personas porque supone atribuir características que posiblemente no poseen. No todos los jóvenes que salen por las noches, son unos borrachos y drogadictos. Algunos abusarán de determinadas sustancias, pero no podemos generalizarlo. Igualmente, otro sector estigmatizado, aparte del religioso, es el educativo. Todos los profesores viven muy bien, con muchas vacaciones, poco trabajo… Pocos conocen que, en verano, muchos profesores aprovechan las vacaciones para seguir preparándose, que tienen que dedicar gran parte de su “tiempo libre” a preparar clases, sin añadir el nivel de presión del trabajo en el aula. Así podríamos seguir nombrando cada una de las profesiones y encontraríamos muchos prejuicios para cada una de ellas.

Los prejuicios son negativos, porque limita nuestra capacidad de aprendizaje. Los hombres son machistas… ¿todos? Los agricultores son unos ignorantes ¿Seguro? Estoy convencido que un agricultor nos puede dictar una tesis sobre cultivos, ciclos de la naturaleza, temperaturas. Sin embargo, nuestros prejuicios nos limitan, impiden nuestro desarrollo. ¿por qué no nos dejamos sorprender por lo maravilloso que es cualquier persona? ¿por qué no podemos aprender de nuestros mayores, de los jóvenes o niños? Cada cual dentro de su ámbito, tiene mucho que aportarnos. No somos simplemente un número más dentro de un grupo, sino que somos únicos, especiales y diferentes.

El día que abandonemos los prejuicios, comenzaremos a ser un poco más felices. ¿Por qué? Pues sencillamente porque seremos capaces de ver a las personas como tal. No diremos ¡este es un friki! ¿por qué? Por cómo viste, por la música que le gusta, ¿qué más da? Detrás de cada vestimenta, de cada grupo social, de cada sector, hay persona. Una persona maravillosa, única y diferente que debe ser respetada y amada, tal como nos gustaría que nos tratasen a nosotros. Por tanto eliminemos prejuicios y ¡dejémonos sorprender por las personas!

La tecnología que nos viene, la sociedad que viene

A nadie se le escapa que las nuevas tecnologías han irrumpido en nuestras vidas con muchísima fuerza. Existen personas que sienten la necesidad de vivir permanentemente conectados, a través de diferentes dispositivos, con distintos focos de de información o amistad. Los que hemos ido aprendiendo con los cambios, estamos relativamente satisfechos con nuestros progresos. Sin embargo, las nuevas generaciones, no han necesitado adaptación, vienen con los dispositivos ya incorporados.

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A qué se debe el éxito de las redes sociales

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La respuesta es muy sencilla. El éxito de las redes se debe a que responden a la necesidad de relacionarse que tenemos las personas. Somos seres sociales por naturaleza y necesitamos estar en contacto con iguales para compartir nuestra forma de pensar, dialogar, intercambiar opiniones. Estamos necesitados de los demás, por eso funcionan las redes sociales.

No obstante, las redes inauguran otra forma de comunicarse. No hablamos sólo con personas conocidas, sino que intercambiamos ideas también con desconocidos o amigos virtuales, siendo capaces de establecer un nuevo modelo de amistad.

Hace años a los que les gustaba el mundo virtual y la informática, se los consideraba como unos extraterrestres incapaces de relacionarse con personas, sino que únicamente se comunican con una maquina. Sin embargo, la actualidad nos dice que los diferentes dispositivos nos ayudan a estar en contacto con personas que conocemos personalmente o no.

Las redes sociales se han convertido en un gran patio de vecinos, donde podemos hablar con personas conocidas o que simplemente hemos visto en la red social. Allí tenemos expuesto nuestro álbum de fotos virtual, contamos algo de los lugares que vemos y visitamos, expresamos nuestras ideas de manera que podemos ser leídos y replicados, podemos comentar las fotos que vemos y un sinfín de posibilidades que algunos critican y otros ensalzan.

El éxito de las redes se debe a esa necesidad básica del ser humano para comunicarse y estar en contacto con los demás. La personas no pueden vivir aisladamente. Nos necesitamos para dialogar, compartir, encontrarnos y expresarnos, aunque, evidentemente, la comunicación virtual no puede, de ninguna manera, sustituir el encuentro personal cara a cara con otra persona.

Hay que valorar y, creo que es maravillosa, la posibilidad que nos ofrecen las relaciones a través de la red, que son fuente de noticias, pensamientos, expresiones, que viajan a una velocidad increíble por el ciberespacio. No cabe ninguna duda que han promovido otra forma de relacionarnos, posibilitando que conozcamos en tiempo real acontecimientos que suceden en cualquier parte del mundo. Pero la relación virtual no puede aislarnos de la realidad, sino que complementa la vida social de las personas. Por eso, las redes sociales tienen asegurada una larga vida puesto que responden a esa necesidad tan básica de las personas consistente en establecer relaciones positivas y satisfactorias entre personas.