Etiqueta: ser

¿Ser o estar?

Estás muy guapa, le dijo el cuando la vio con aquel vestido espectacular. La protagonista se sintió halagada pues había  comprado para la ocasión. Gracias, respondió ella tímidamente, sabiendo que tenía razón, aquel vestido realzaba su belleza. Hasta aquí todo bien. Se trata obviamente de una escena de una película. No hay nada extraño salvo en el vocabulario que empleamos. A veces, muchas veces diría yo, empleamos palabras sin darle ninguna importancia. Sin embargo, afecta infinitamente a nuestro bienestar. Fijémonos en la primera frase: Estás guapa. ¿Es lo mismo estar guapa que ser guapa?

ser positivo ser o estar Seguir leyendo “¿Ser o estar?”

Anuncios

¿Por qué cambiamos tanto?

Con el paso del tiempo algunas personas cambian y, a veces, el que conocíamos como alguien alegre y divertido, se vuele huraño, triste y aburrido ¿realmente se produce ese cambio? ¿No será que los que cambiamos somos nosotros? ¿Qué hace que algunas personas sean tan diferentes con el paso del tiempo?

ser-positivio-serpositivo-cambiar-tanto Seguir leyendo “¿Por qué cambiamos tanto?”

¿Tienes que hacer algo grande para ser importante?

Desde los medios de comunicación se nos propone la idea que para ser alguien en la vida, hemos de hacer algo importante. Casi siempre en las películas vemos al más popular, a la persona de éxito, a la que todos valoran y admiran como el modelo a seguir ¿debe ser esa la motivación de nuestra vida?

.ser importante jesus marrero.jpg Seguir leyendo “¿Tienes que hacer algo grande para ser importante?”

Los niños de mayores quieren ser… ¡Futbolistas!

futbolistaVaya novedad, ¿no? Este es el resultado que arroja la encuesta Adecco sobre lo que desean ser de mayores nuestros niños. No debería sorprendernos, teniendo en cuenta la cantidad de tiempo y la importancia que se le da a este deporte en televisión y en los medios en general. ¿Y las niñas, también futbolistas? Pues no. A ellas les gusta más la enseñanza y los servicios sanitarios tales como medicas, enfermeras… Seguir leyendo “Los niños de mayores quieren ser… ¡Futbolistas!”

Todos buscamos prestigio

A nadie le gusta ser el último. Es raro encontrar personas que no quieran ser los mejores en lo que hacen y destacar por ello. Es natural que nos esforcemos en destacar en los estudios, el trabajo, los amigos… tanto de forma positiva como negativa. Hay quienes llaman la atención por hacer cosas buenas y los hay quienes destacan por lo malo. Llamar la atención, destacar, ser el primero, es algo, probablemente consustancial a la persona. El ser humano está necesitado, no sólo de la relación con los demás, sino de ser valorado por los otros. Seguir leyendo “Todos buscamos prestigio”

Los prejuicios que tanto enturbian las relaciones sociales

En las últimas semanas he perdido algunos amigos en las redes sociales. No es algo que me quite el sueño, pero si que es digno de una reflexión, puesto que esas pérdidas se deben a prejuicios sobre los grupos sociales a los que pertenecemos. Los prejuicios aparecen, fundamentalmente porque el ser humano necesita generalizar, para poder, de esa manera, rentabilizar sus recursos mentales. Es decir, atribuimos a un determinado grupo social una serie de características que generalizamos al resto. Esto supone obviar la diferencia y la peculiaridad de cada uno perjudicando las relaciones sociales.

Así, es frecuente pensar que todos los jóvenes son unos locos, que cualquier persona con mal aspecto es un delincuente, que todos los políticos son unos corruptos, que todos los que practican alguna religión son unos retrógrados, que todos los deportistas se dopan… y podríamos confeccionar una lista interminable.

Los prejuicios enturbian las relaciones sociales, porque hemos abusado de esas etiquetas que ponemos a los diferentes grupos. Los amigos, que han dejado de interactuar conmigo, ha sido a raíz de descubrir mis creencias religiosas. Debo ser, a juicio de algunos, un retrógrado anticuado y aburrido por practicar una religión. No he conocido, como me decía un alumno, “un religioso que jugara al fútbol”. Los “religiosos” lo que tenemos que hacer es rezar todo el día. No somos personas normales, con nuestras opiniones, con actividades, como cualquier otro, sino que tenemos una determinada etiqueta que pesa como una loza en nuestras espaldas.

Los prejuicios enturbian las relaciones entre personas porque supone atribuir características que posiblemente no poseen. No todos los jóvenes que salen por las noches, son unos borrachos y drogadictos. Algunos abusarán de determinadas sustancias, pero no podemos generalizarlo. Igualmente, otro sector estigmatizado, aparte del religioso, es el educativo. Todos los profesores viven muy bien, con muchas vacaciones, poco trabajo… Pocos conocen que, en verano, muchos profesores aprovechan las vacaciones para seguir preparándose, que tienen que dedicar gran parte de su “tiempo libre” a preparar clases, sin añadir el nivel de presión del trabajo en el aula. Así podríamos seguir nombrando cada una de las profesiones y encontraríamos muchos prejuicios para cada una de ellas.

Los prejuicios son negativos, porque limita nuestra capacidad de aprendizaje. Los hombres son machistas… ¿todos? Los agricultores son unos ignorantes ¿Seguro? Estoy convencido que un agricultor nos puede dictar una tesis sobre cultivos, ciclos de la naturaleza, temperaturas. Sin embargo, nuestros prejuicios nos limitan, impiden nuestro desarrollo. ¿por qué no nos dejamos sorprender por lo maravilloso que es cualquier persona? ¿por qué no podemos aprender de nuestros mayores, de los jóvenes o niños? Cada cual dentro de su ámbito, tiene mucho que aportarnos. No somos simplemente un número más dentro de un grupo, sino que somos únicos, especiales y diferentes.

El día que abandonemos los prejuicios, comenzaremos a ser un poco más felices. ¿Por qué? Pues sencillamente porque seremos capaces de ver a las personas como tal. No diremos ¡este es un friki! ¿por qué? Por cómo viste, por la música que le gusta, ¿qué más da? Detrás de cada vestimenta, de cada grupo social, de cada sector, hay persona. Una persona maravillosa, única y diferente que debe ser respetada y amada, tal como nos gustaría que nos tratasen a nosotros. Por tanto eliminemos prejuicios y ¡dejémonos sorprender por las personas!