Etiqueta: persona

Yo quiero una persona que…

amor egoista jesus marreroViendo un reality de televisión en el que las personas buscan parejas. Escuché a uno de los participantes decir: “yo quiero una personas que…”, “me gustaría una pareja que…” y así, sucesivamente, el efímero protagonista hacía una serie de peticiones que se asemejaban más a una carta de Reyes Magos o santa Claus que a una verdadera relación sentimental. Seguir leyendo “Yo quiero una persona que…”

Es que… eres un poco raro

rarosNo te vas a los bares, estás felizmente casado, no sales de “marcha” todos los fines de semana, te gusta estar con tu familia… “tío… tu eres un poco raro”. Claro que hemos establecido unos cánones de la normalidad que a mi no me convencen. Ser normal hoy en día es preferir salir con los amigos antes que con tu familia cercana. Ser normal, al parecer, es quedar todos los días para tomar un cortado o una cerveza con alguien. Ser normal es salir a cenar o de fiesta cada fin de semana. La infidelidad, dicen por ahí, que también entra dentro de lo considerado “normal” para la sociedad del “todo vale”. Así cualquier persona que no cumple con esos estándares “es un poco raro”. Seguir leyendo “Es que… eres un poco raro”

Una película romántica y un tuit

20130106-233614.jpg Acabo de terminar de ver una de esas películas románticas que, si están bien hechas, nos hacen pensar que el gran motor del mundo es el amor. La PELI era “Tenías que ser tu”, una comedia romántica en la que el corazón se impone a lo políticamente correcto y a las tradiciones. El tuit, por otra parte, de la red social Twitter decía “PAREJA PERFECTA es la que vuelve a intentarlo y luchan por estar juntos porque a pesar de lo dicho y hecho… el AMOR es más grande que todo”. Seguir leyendo “Una película romántica y un tuit”

El miedo al compromiso

20120817-121857.jpg
El otro día me contaba una persona mayor que antiguamente las personas hacían tratos verbales que se mantenían en el tiempo de manera indisoluble. Negocios, acuerdos, préstamos, trabajos, se apalabraban y, con un simple apretón de manos, se rubricaban. Era gente de palabra. Hoy, sin embargo, nadie se atreve a emprender un negocio, formalizar una sociedad, trabajo o acuerdo, sin pasar por un notario, abogado o persona que formalice por escrito lo que previamente se ha convenido.

De algún modo existe miedo al compromiso. Especialmente al compromiso personal. No muchas personas están dispuestas a entregarse a una causa determinada durante mucho tiempo. El futbolista firma por unas temporadas, los contratos indefinidos son una utopía, yo colaboro este año, el que viene, ya veremos. Así, por nuestra forma de ser, hemos ido abonando la desconfianza entre las personas y, aquello que hace años quedaba rubricado simplemente con palabras, ahora necesita de muchos trámites para formalizarse.

De un modo particular me llama la atención, las estadísticas que cada año se publican sobre rupturas matrimoniales. Canarias, encabeza en nuestro país, el índice de separaciones y rupturas, superando la media nacional y al resto de comunidades autónomas. ¿tiene que ver con el miedo al compromiso? ¿con el clima canario muy caluroso, abierto a las salidas nocturnas? ¿Está relacionado, como apuntan otros, con el turismo?

Siempre me ha llamado la atención el compromiso en la pareja. Hoy, encontrar matrimonios que cumplan sus bodas de plata es un auténtico milagro. Lo normal es hallar familias compuestas por padres y madres con sus novios y novias estableciendo una situación normalizada a la que ya nos hemos acostumbrado. Evidentemente, muchas y variadas situaciones han dado lugar a las rupturas. Pero, para concluir, quiero volver sobre el título de la reflexión, puede que hoy, por los cambios socialesexpreimentados,se dé con cierta frecuencia el miedo al compromiso.

No se me ocurre juzgar ninguna situación, ni muchísimo menos condenar a nadie. Simplemente plantear una cuestión que siempre me ronda la cabeza. Si hoy queremos comprar una casa, no dudamos firmar un compromiso con un banco durante treinta o cuarenta años. Sin embargo, si tuviéramos que firmarlo con una persona, nos costaría mucho más estampar nuestra firma. Una relación de amistad, de pareja o cualquier otro tipo con otra persona nos cuesta mucho más mantenerla que con una entidad financiera. Y, sinceramente creo, debe ser objeto de una buena reflexión responder a este interrogante, quizá porque tiene razón ese viejo dicho “Allí donde pones tu corazón allí está tu tesoro”