Dejar el móvil nos hace más felices

Estamos demasiado enganchados a la tecnología. Cada día pasamos más de dos horas conectados a algún dispositivo digital, lo cual es mucho tiempo. Es probable que la mayor parte de nuestro tiempo de ocio lo invirtamos en estar conectados al móvil. Sin embargo, lejos de proporcionarnos felicidad, el móvil nos hace más dependientes. No propongo que renunciemos a los beneficios de esos dispositivos, sino que no dejemos de hacer otras cosas para estar conectados.

Desconectar algún tiempo al día nos hace más felices
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Ser auténtico o parecer auténtico

Ser o no ser… esa sería la cuestión. Sin embargo, en un mundo tan digitalizado e intercomunicado, es probable que predomine el parecer, la apariencia. Hemos de mostrarnos con nuestras mejores galas, hay quien habla de la marca personal como aquello que mostramos en nuestros perfiles sociales. Pero en el fondo subyace siempre la idea ¿Qué es preferible ser o tener? ¿Qué es mejor aparentar o ser realmente una persona de éxito? ¿Qué es preferible tener mucho (dinero, riqueza, bienestar) o ser una persona rica por dentro?

Lo importante es estar bien interiormente
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A todos nos gusta gustar

A nadie, imagino le gusta sentirse rechazado/a. Todos queremos que nos valoren, que nos tengan en estima y consideración. Así, cuando notamos alguna imperfección, tendemos a disimularla o corregirla de algún modo. Somos seres sociales y, por tanto aquello que nos define y nos da una identidad personal es lo que nos viene devuelta de los demás. Nos gusta gustar. De hecho, nuestra vida social, nuestros gustos, lo que hacemos o dejamos de hacer viene enmarcado, en general por la retroalimentación de nuestra vida.

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Deja de pensar en lo que te falta

Seguimos encerrados y abundan mensajes de personas que echan de menos estar en la playa, salir a hacer deporte, acudir a un bar o cafetería. ¿Las frases del estilo “cuánto daría por...” en que nos ayudan, sirven de algo? Seguramente no, por tanto, sería muy bueno dejar de pensar en lo que no tenemos y centrarnos en aquellas cosas que sí poseemos.

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Niños sin infancia

Dicen que cada vez los niños son más precoces. Aprenden a caminar antes, hablan antes y son estimulados porque de esa manera podrán progresar más. Sin embargo, por la ausencia de educación promovemos que los niños abandonen precozmente la infancia, obligándoles a madurar antes, por lo que le robamos uno de los momentos más importantes de su vida la infancia y su inocencia.

ser postivo niños sin infancia

Dicen los entendidos que uno de los motivos por los que los niños están perdiendo su infancia es por el uso de los medios sociales. Generalmente, las familias desconocen el uso de las redes, por lo que no pueden educar en ese aspecto. Lo mismo ocurre en el ámbito educativo, donde los profesores están desbordados ante un continente efímero que no controlan y, en el caso de hablar de estos temas, lo hacen para advertir de los peligros que supone la red.

Con todo, los chicos y chicas entran en un mundo desconocido sin miedo, porque todo el mundo está en él y pierden la infancia porque las redes sociales son muy exigentes y obligan a subir varios escalones de una vez sin posibilidad de reflexionar lo que hacen. Se lanzan a un mundo extraño en el que no hay reglas dejando de lado los juegos que hasta hacen unos días realizaban inocentemente. Cambian la muñeca por un pose seductor enseñando más de lo que se debe. Dejan la pelota para mostrar un pectoral o un abdomen logrado a base de no tomar el alimento suficiente. Y así se quedan sin infancia.

En esta sociedad nos quejamos de los niños sin infancia a causa del trabajo infantil y otros males en determinados países, pero no miramos hacia nuestra sociedad «avanzada» donde niños y niñas dejan de serlo para mostrarse en medios sociales que nadie controla porque a las veinticuatro horas ya ha desaparecido todo sin dejar rastro. Con un dispositivo que llevaban pidiendo años, se lanzan a un océano desconocido robándose la vida para mostrarse de una forma que no son ni les pertenece aún: ser adultos.

Dejemos que los niños sean niños. Pidamos a los niños que sean niños