No normalicemos las prisas

Vivimos muy deprisa, no cabe duda. Los días pasan rápido, las semanas y los meses. Ya estamos en Navidad y parece que fue ayer cuando estábamos tumbados en la playa tomando sol. Sin embargo, no quería compartir una reflexión sobre lo rápido que transcurre todo, aunque sea cierto, sino de querer ir más rápido que el tiempo. Me viene todo esto a la cabeza porque escuché decir a una persona que para ver las series más rápidamente, las reproduce a 1,5 de velocidad. Las voces se oyen un poco “apitufadas” pero veo más capítulos.

No normalices las prisas
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La Ayuda como actitud de vida

Desde muchos ámbitos se nos dice que, como clave para alcanzar la felicidad, hemos de desarrollar alguna actividad de ayuda. Es decir, hacer algo por los demás, desarrollar algún voluntariado, integrarte en alguna ONG en la que ocupes tu tiempo en servicio a los demás es muy bueno para ser más feliz.

Es un hecho probado. Estoy totalmente convencido que así es. Cuando se vive para los demás, cuando se trata de ayudar a otras personas, especialmente desfavorecidas, salimos de nuestro egoísmo, de nuestro deseo de tener más, de tratar de lograr más, para servir al otro/a, lo cual produce una sensación de bienestar tremenda, porque somos una familia humana, nos necesitamos, debemos ayudarnos unos a otros y desarrollar una vida de servicio, nos llena el corazón de alegría y felicidad.

Ayudarnos nos hace más felices
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Dale más trabajo a quien le falta tiempo

Parece una barbaridad, pero así es. Las personas más ocupadas son las más dispuestas a aceptar algo nuevo. Si quieres que tu proyecto salga, dáselo a alguien que no tenga tiempo y lo hará.

El tiempo lo gestionamos según nuestros intereses
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¿Ser egoístas o altruistas?

imagesCon frecuencia actuamos por agradar a otros. Por otro lado, hay quien opina que debemos dedicarnos tiempo a nosotros mismos desarrollando aquellas cosas que nos hacen felices realmente.. ¿Se trata de caras opuestas de la moneda o es posible compaginar las dos cosas?

Desde muchos foros se oye pregonar que debemos dedicarnos tiempo, que hemos de actuar por nuestro interés, porque nadie nos da las gracias, “Le doy la mano y me coge el brazo”, “Se aprovecha cada vez que puede…” Por tanto, la consigna de hoy parece ser actuar pensando en uno mismo, sin demasiados miramientos.  Continuar leyendo «¿Ser egoístas o altruistas?»

A veces somos muy desconfiados

20120908-164543.jpg Es cierto que la vida y, a veces las malas experiencias, nos hacen ser desconfiados. Lo que ocurre en la actualidad es que por tanta desconfianza, ya no creemos en nada ni en nadie. Hemos pasado de confiar hasta que suceda algo que nos haga cambiar se opinión, al polo contrario. Somos desconfiados y, si nos demuestran lo contrario, empezamos a confiar.

Generalmente suelo confiar en las personas. Luego cuando esa confianza es traicionada, entonces es el momento de analizar la situación. Pero la sociedad de hoy nos invita a la desconfianza porque hay algunos que se aprovechan de la buena fe de las personas para traicionarles. Cada cierto tiempo se conoce algún timo, estafa o malversación que hace pensar que el hombre, como decía algún filosofo, es un lobo para el hombre. Aunque yo sigo creyendo en su bondad.

Me da la impresión que no hay nadie que sea malo y que practique el mal por naturaleza. Si se da, bajo mi punto de vista, el caso contrario. Hay muchas y muy buenas personas en este mudo. Personas solidarias, gentes que se entregan a los demás, trabajadores y profesionales que dan mucho más de lo que les obliga su empleo. Porque, aunque no lo parezca, hay una tendencia innata a ayudar a tus semejantes, a los de tu misma especie, familia, grupo…

Pero a base de tanto traicionar esa ayuda que muchos han dado gratuitamente, se ha ido generando la desconfianza, creando malestar en las personas. No es positivo ni bueno para nadie acudir a cualquier reunión, compra, encuentro, con desconfianza porque lo único que genera es miedo y muchos otros sentimientos negativos.

Por eso apuesto porque volvamos al principio. A confiar en las personas hasta que se demuestre lo contrario, como dicen en las películas de policías. Todo el mundo es inocente hasta que… La confianza es un sentimiento positivo, mientras que la desconfianza genera sensaciones contrarias. La confianza genera amor, entendimiento, cariño, mientras que la desconfianza genera rencor, odio, enfrentamientos… Apostemos por la confianza al menos hasta que se demuestre…