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Una vida Positiva

No es nada fácil hoy en día llevar una vida positiva. Basta con escuchar un noticiario o leer un periódico para caer en la cuenta que nos rodea un mundo bastante pesimista y, lo que es peor, parece que estamos abocados a seguir siendo así. Lo que no se comprende fácilmente es ¿si no nos gusta ser así porque no lo cambiamos?  ¿nos conformamos con lo que nos toca vivir resignadamente?  ¿que podemos hacer para vivir una vida positiva?

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¿Por qué no sonreímos?

Esta mañana veía un servicio de transporte en el que las personas que viajaban mostraban un rostro como si fueran a un matadero. Desconozco a dónde iban, quienes eran, pero llamó la atención aquellos tristes rostros por la ventanilla.

Por tanto, la pregunta es obvia: ¿es necesario mostrar un rostro triste? Estoy convencido que nuestra actitud es cosa nuestra. Nadie nos obliga a mostrar un rostro alegre, cabizbajo, pensativo, afligido… sino que es una decisión personal que cada cual toma en función de sus convicciones y su estado de ánimo. Es cierto, además, que no siempre podemos estar infinitamente alegres, pero tampoco es bueno estar siempre con un rostro triste.

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¿Vuelta a la rutina?

rutina jesus marreroAl finalizar una de las fiestas con mayor arraigo y tradición del año, Navidad, fin de año y Reyes, algunos vuelven a la rutina. “Qué pena que se acabó lo bueno”, “volvemos a la rutina” y otras frases por el estilo se escuchan con frecuencia en muchos corrillos, sin darnos cuenta que nuestro lenguaje, aquello que decimos y pensamos, no son sólo palabras, sino una actitud ante la vida. Si pensamos que nuestra vida es rutinaria, cíclica, aburrida, así será. Si por el contrario, creemos que cada día es diferente, bonito y maravilloso, será de esa manera. Seguir leyendo “¿Vuelta a la rutina?”

No podemos evitar nuestros sentimientos, pero sí la actitud ante ellos

victima o protagonistaAyer leyendo un artículo sobre educación, me sorprendió esta frase. Es una afirmación que ya conocía, especialmente relacionada con la actitud que tomamos ante las cosas que nos suceden. Sin embargo, nunca la había relacionado con los sentimientos. No cabe duda que nuestra actitud determina todo. Por un lado tenemos nuestros sentimientos, que son impredecibles. No sabemos como nos afecta una noticia o evento. No somos máquinas programadas que ante un acontecimiento siempre respondemos igual. Hay muchas variables como educación, aprendizaje, ambiente, vivencias…  Seguir leyendo “No podemos evitar nuestros sentimientos, pero sí la actitud ante ellos”

¿Tiene sentido hacer el bien hoy en dia?

Es una pregunta oportuna, porque precisamente no vemos alrededor un comportamiento exquisito. Vemos que la competitividad es feroz entre personas, hay quienes apenas saludan en las calles, algunos no se dirigen la palabra por alguna ofensa. En el otro polo, personas que tratan de hacer las cosas lo mejor posible, aunque se encuentran con la burla, el descrédito, la mofa de quienes no entienden que hacer el bien es mejor que lo contrario.

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El bien, no obstante, es un problema complejo porque lo que para mi está bien, puede que para otros no lo es tanto. Entonces habría que ponerse de acuerdo primero sobre lo que significa hacer el bien. Entonces, mejor hablar de el mal. ¿Por qué hacer las cosas mal? En este caso no hay engaño, porque casa cual sabe cuando está fallando. Nuestra conciencia nos enciende una lucecita de alarma cuando algo no va bien en nuestro comportamiento. Aunque, por otra parte, hay una especie de “colchones” para ese mal y tratan de justificarlo con distintas frases. “por esta vez no pasa nada”, “se lo mecía”, “me quedé tan a gusto” y tantos otros.

Lo terrible de acometer el mal es que, pese a que sabemos que no está bien lo que hacemos, perseveramos en él. Con lo que nuestro carácter, nuestra actitud va cambiándonos, haciéndonos una mala persona. Nos va alejando de nuestros iguales, minando nuestras amistades, llegando a una encrucijada difícil de resolver y de la que solo saldremos con un cambio de actitud radical.

Por eso, nuestra propuesta diaria debe ser HACER EL BIEN. ¿Cómo saberlo? Cuando hacemos algo bien, una sensación de tranquilidad y satisfacción nos invade. Aunque sea nuestro bien subjetivo, si creemos de corazón que nuestra decisión fue la correcta, nuestra mente estará tranquila. No habrá preguntas, ni pesadillas, ni malas noches, porque estaremos en paz con nosotros mismos. Que, dicho sea de paso, es con quien debemos estar en paz, porque tratando de hacer. Que otros nos imponen o imponer nuestras reglas solo genera infelicidad.

Por tanto hagamos el bien. Ese bien que nos hace sentirnos dichosos. Felices con nosotros mismos, sin mirar lo que dicen los demás. Hagamos el bien que da la paz a nuestra alma. Hagamos el bien que nos da la felicidad. Siguiendo como único indicador o brújula la señal del Amor…