El corcho pedagógico. Bonito relato para quienes nos dedicamos a la enseñanza

Un inspector visitó una escuela primaria.  En su recorrido observó algo que le llamó la atención: una maestra estaba atrincherada atrás de su escritorio,los alumnos hacían un gran desorden; el cuadro era caótico.

Decidió presentarse:»Permiso, soy el Supervisor… ¿Algún problema?»

«Estoy abrumada señor, no sé qué hacer con estos chicos…   No tengo láminas, no tengo libros, el CEP no me manda material didáctico, no tengo recursos electrónicos, no tengo nada nuevo que mostrarles ni qué decirles…»  Continuar leyendo «El corcho pedagógico. Bonito relato para quienes nos dedicamos a la enseñanza»

Entregarse a los demás, da la felicidad

Recibir también es importante y, a veces, seleccionar a quien dar, también.

Uno de los inconvenientes que le encuentro al Twitter es la imposibilidad de un dialogo amplio, argumentado, ya que las intervenciones se limitan a 140 caracteres. Ayer por la mañana leí esta frase y me gustó por eso la tuiteé. Decía algo así como el título de la entrada: «Entregarse a los demás da la felicidad». Sin embargo, una de las maravillas del tuiter es, precisamente, como dice un amigo, que siempre se estornuda, alguien dice «salud». De modo que recibí una respuesta al tuit con frase que aparece en segundo lugar «Recibir también es importante y seleccionar a quien dar, también». Continuar leyendo «Entregarse a los demás, da la felicidad»

Los hospitales, lugares ambivalentes

Siempre he considerado los grandes centros de atención médica como lugares de sentimientos opuestos. En los hospitales se mezcla la alegría del nacimiento de un hijo, con la tristeza de la muerte de un familiar querido. Brota alegría y felicidad por un lado y desdicha e impotencia por otro. Continuar leyendo «Los hospitales, lugares ambivalentes»

Todos debiéramos ser como Nilson

Nilson es un feligrés de la parroquia del Nuestra Señora de los Remedios en Buenavista del Norte y siempre le dijo a mi mujer que me encanta ese hombre. Acude siempre a la Iglesia y lo hace, al menos desde mi punto de vista, con el corazón, todos debiéramos ser como él. Cuando canta se le oye más que al sacerdote, lo mismo cuando hace sus oraciones y, aunque hay quienes se burlan de él, me da la impresión que no hace caso y vive su fe, como él cree que hay que vivirla, poniendo toda su pasión en ello. Continuar leyendo «Todos debiéramos ser como Nilson»