Una nueva experiencia

La vida es cambiante. Cada minuto suceden cientos de acontecimientos que, aunque parezcan nimios, pueden cambiar el devenir de una persona. Lo terrible en muchas ocasiones es que no prestamos atención a esos acontecimientos que son realmente importantes. Y así se nos va la vida, entre sencillos acontecimientos. Quiero pensar que esos pequeños detalles no se me pasan por alto y aprendo cada día un poco más de cada uno de ellos. De forma que todas y cada una de las cosas de la vida me hacen crecer más y más.

>La adopción no figura en el lenguaje juvenil

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Seguimos abordando en clase temas de interés de los jóvenes para cerrar el curso y descubro una afirmación no explicitada directamente pero que se desprende de los debates sobre “el aborto”: Es preferible matar a una criatura antes que darla en adopción. En ningún caso, después de los encuentros dialécticos con las chicas y chicos, se ha apostado como la adopción como una posibilidad ante un embarazo no deseado. La única solución viable, por lo que he escuchado en estos días es el aborto. No hay otra salida. [leer más]

>Nos falta sentido del humor

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Ayer estuve de interventor en una mesa electoral para representantes en el comité de empresa. Vamos, elecciones sindicales. Un amigo me comprometió a tremenda labor de comprobar que todo se hacía correctamente. Y noté que en la vida de las personas hace falta un poquito de humor. Al llegar me encuentro con una persona disgustada que no quería estar en la mesa y que intentó eludir ese compromiso de todas las maneras posibles pero no lo consiguió. Luego, a la hora de constituir la mesa el local no reunía las condiciones y saltaron chispas “¡impugno la mesa!, ¡llamó a la mesa central!, ¡siempre me toca a mí!” y cosas parecidas. Comprobé que había mucho malhumor. A mí me dio por reírme y por sonreír a todos de forma que ese gesto hiciera de bálsamo ante una situación que a mi juicio no era grave. Bueno… Vaaaaaaleeee se debe votar en una urna como Dios manda y no en una caja de cartón. Pero si no había otra cosa. ¿Qué hacíamos? ¿Enfadarnos con todo? Al final se puso un poco voluntad y todo salió sin problema. Alguien comentaba ¡ay que nervios!, ¡estoy sudando, que necesidad! Y Yo sonreía. [leer más]

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