Category: Eliasú y la Isla Mágica

La visita de Manuel

Eliasú dormía plácidamente en su confortable cama, cuando le despertaron. Le llamaban desde recepción, así que no tuvo más remedio que acudir. Al llegar a la entrada del hotel no vio a nadie, por eso se dirigió a una de las chicas que atendía tras el mostrador. Ella le informó que le esperaban fuera. Salió por la puerta giratoria y había un hombre mal vestido, con lonas de alpargata, pantalones oscuros raídos y sucios. Y una camisa que en su momento fue blanca, pero ahora estaba desagrada y parecía más de color beis. Monumento al campesion de Ln

Se trataba de Manuel, un campesino de san Bartolomé que dedicaba toda su vida a la labranza. El chico no se resistió a acompañarle, pues pensaba que la agricultura es una parte importante de la vida de la isla y, por tanto, había de conocerla. En poco tiempo se encontraron en el pueblo natal de Manuel, San Bartolomé. Allí Eliasú se quedo impresionado por las murallas que rodeaban cada una de las plantas de viña. Creyó que era el paisaje más hermoso que había visto nunca. Un contraste enorme entre la negrura del suelo y lo verde queriendo salir de la tierra. Consideraba que era una enorme hazaña de la vida por subsistir en un medio tan inhóspito.  Seguir leyendo “La visita de Manuel”

Eliasú y la cueva mágica

Cueva de Los VerdesEl tercer día de estancia en la isla, el muchacho se despertó alarmado por la voz grave de un aborigen. Se trataba de un majo de la isla. Le pedía que le acompañara un tubo volcánico enorme que sirvió para ocultarse y protegerse de los invasores primero y de los piratas después. En aquel tubo, hoy conocido como Cueva Los Verdes, pasaban temporadas escondidos bajo tierra, esperando que los atacantes se fueran y así poder volver a la superficie sin riesgo para sus vidas.

Eliasú llamo el tubo volcánico, la cueva mágica. Era enorme, había muchos desprendimientos de roca debido al paso del tiempo y la erosión. El tubo se había formado por el choque entre la ardiente lava y el frío mar. La cueva se había formado hace miles de años y había servido de refugio no sólo para los guanches, sino también para los habitantes del lugar cuando arribaban los piratas. Seguir leyendo “Eliasú y la cueva mágica”

Eliasú y una aventura de piratas

El segundo día empezó con un copioso desayuno. En el gran comedor había todo lo que una persona podía desear por la mañana. Así que, después de un paseo por los expositores de comida, un primer plato a base de alimentos salados, beicon, embutidos de todo tipo, huevos fritos y salchichas y un

cristo de teguise

segundo plato de dulces a base de leche, donuts, magdalenas, quedando más que satisfecho.

En el primer día de aventura partieron hacia Teguise. Allí Eliasú, con su imaginación se encontró con el pirata Morato de Arráez que también llegó a Lanzarote hace varios siglos pero con propósitos distintos. El corsario tuvo la intención de saquear la isla, mientras que Eliasú, quería descubrirla. Arráez le invitó en primer lugar a visitar la Iglesia de Teguise. Allí, estaba la virgen de Guadalupe. Esa imagen fue capturada por los piratas en 1618 y recuperada años más tarde. Sin embargo, la imagen de nuestra señora de Guadalupe pasó inadvertida para Eliasú, quien sí se quedó perplejo con un crucificado que exhibe una gran melena y que se encuentra en el lateral izquierdo del templo. También le extrañó lo rústico de la fachada de la Iglesia con su moderno interior.

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