Mejor te quitas tu

Presencié una escena llamativa hace unos días. Una persona que no veía bien le pide a otra que se quite. Una opción válida, pero que, sinceramente, me sorprendió. Seguramente es una forma de actuar habitual en algunos/as. Pero seguro que mi elección habría sido, moverme yo para buscar un mejor ángulo y poder ver sin dificultad. “Quítate tu, pa ponerme yo” no es una opción válida para vivir en sociedad, ni para nuestra felicidad y paz interior

Hacer trampa, no nos hace felices

En esta escena entran en juego muchos factores. Si una persona llega antes, se supone que tiene más derechos, mientras que la llega detrás y se coloca en un peor sitio no debería tener que pedir a la que estaba antes que se ruede porque le molesta. Sin embargo, en esta ocasión, la persona que llega después es la que pide que la dejen ver. Y, lo curioso del caso, fue que la persona que quitaba la visión, una persona buena y amable, se rodó sin problema, para que tuviera mejor visión. De ahí lo llamativo de la escena.

Mención aparte debe suponer el egoísmo que nos inculcan y, que a veces, impera en nuestra sociedad. No comprendo mucho ese egoísmo cuando estamos en sociedad o en grupo. No comprendo como simplemente alguien puede poner siempre su bienestar o actividad personal antes de tener en cuenta lo colectivo o a otras personas. Así por ejemplo no entiendo a quien deliberadamente tira un papel, una colilla o cualquier desecho a la vía pública. No comprendo quien siempre trata de hacer trampas para llegar antes en una cola de tráfico, en la cola del supermercado o en cualquier otra situación. Tengo la impresión de que esas personas son infelices. ¿Por qué?

No es nada nuevo que un ingrediente del bienestar personal consiste en darse, en entregarse a los demás. El egoísmo no da la felicidad. El pedir desde mi buena posición que te quites tu, para ponerme yo, no genera felicidad, sino todo lo contrario: malestar para quien tiene que rodarse, y malestar para quien lo hace, porque en el fondo sabe que no actúa de manera correcta. Su conciencia, en algún momento le dirá que no actúa bien.

La entrega, la bondad, la paz, es una clave muy importante para ser felices. Pedir a los demás que nos dejen espacio, no saber convivir, no ser educado/a, no conduce a una buena y feliz vida. No es nuevo que las personas más felices del mundo son aquellas que entregan con generosidad su tiempo y todo lo que tienen. Sin embargo, quienes se ocupan de tener cada día más dinero, más bienestar, mejores objetos materiales, únicamente viven para sí y, en general, tendrán muchas cosas, pero le faltarán una que no podrán tener y esa es la paz y la felicidad.

El pedir a los demás que se quiten, el actuar de manera egoísta, nos aleja radicalmente de la felicidad. Pedir con educación, si fuera el caso, el favor de moverse o intentar llegar a un consenso, de buen modo y con buenas palabras, nos hace mucho más dichosos. Así, practiquemos la paz, la bondad, el diálogo y no la imposición del “quítate tu” o hacer trampas para mi bien estar, porque son actitudes que no mejoran nuestro bienestar ni tampoco ayudan a nuestra felicidad.

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