El sufrimiento como trampolín

Hay algunas personas que se pasan la vida de sufrimiento en sufrimiento. Aseguran que su vida es un lamento y no ven ningún sentido a su existencia. También hay quien ve la vida como un camino de rosas, todo les va bien la vida les sonríe. Por eso hay preguntas pertinentes: ¿tiene sentido sufrir? ¿Por qué a unos/as les va tan bien y otros/as tan mal?

El sufrimiento debería ser nuestro trampolín

Sobre el sufrimiento habría que empezar a desmitificarlo. Ninguna vida es absolutamente perfecta. Nadie tiene una existencia en la que nunca ha sufrido, nunca lo ha pasado mal. Incluso, quien consideramos que lleva una vida maravillosa, porque lo tiene todo, sufre o ha sufrido en alguna ocasión. Por tanto, la primera cuestión que deberíamos valorar es que el sufrimiento es connatural al ser humano, forma parte de la existencia. Pero la clave está en ¿Qué hacemos con ese sufrimiento?

Sin ninguna duda hay dos posibilidades claras o mayoritarias. La primera es quedarnos anclados en el sufrimiento. Esto es lamentarse por esa situación, creer que no tenemos suerte y que nunca la hemos tenido. Por ese motivo, nuestra vida es un absoluto desastre. La otra solución es utilizar ese sufrimiento como trampolín. Es decir, aprender de aquello que nos sucede: si caí me levanto y trato de no tropezar nuevamente porque aprendo el lugar donde está el problema. Si no me sale bien, miro mis errores y trato de mejorarlo.

Seguramente conocen la fábula de aquel campesino que quería deshacerse de su burro porque era viejo y no le servía para las labores del campo. Este hombre cavó un hoyo profundo y arrojó el animal dentro y luego empezó a tirar escombros dentro para sepultarlo. El burro, que muy burro no era, decidió ir aprovechando los escombros que le tiraban para construir una escalera. Así, cuando el labrador pensaba que ya el animal estaría sepultado, salió del agujero y se fue.

Algo así debería ser nuestro sufrimiento. Una piedra que colocar, sobre la que subirnos para seguir creciendo. No quedarnos lamentándonos por esa maldita piedra que nos cae encima, que casi nos hiere, que forma parte de esa loza o sepultura, que nos hunde. No. No debe ser así, utilicemos aquello malo que nos pasa como trampolín, para salir, para ser más fuertes. Como nos propone el dicho, nunca se pierde: unas veces se gana y otras se aprende.

Nadie está libre de sufrimiento. Seguro que has oído hablar de quien lo tienen todo: riquezas, posesiones, es famoso/a, pero su vida no le complace, pasan por crisis, cambian de parejas, de coches, de casa. También tienen problemas. Nadie está libre de ellos. Pero no se suben, no los utilizan como trampolín, sino que huyen, cambian, buscando soluciones en otros lugares y experiencias, sin encontrar la verdadera felicidad. Sufren con el sufrimiento, cuando lo ideal es usarlo como trampolín.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑

A <span>%d</span> blogueros les gusta esto: