Revisiones y propósitos

Terminamos un año y a punto estamos de comenzar otro. Es frecuente realizar balance de lo que ha supuesto el periodo que terminamos y hacer buenos propósitos para el siguiente. Hay mucha literatura de cómo afrontar lo que se nos viene encima, sin embargo no me preocupa demasiado.

Recuerdo que hace años este momento era muy importante. Anotaba los propósitos, miraba bien los errores y aciertos del año que termina. Sin embargo, hoy en día, no sé si por la edad o por el aprendizaje, ya no me traumatizo por ninguna de las dos cosas. Simplemente vivo el presente. 

ser positivo balance ypropositos

No significa que no haya que tener propósitos y metas para el próximo año. ¡Claro que hay que tener objetivos! Lo que no debería suceder es amargarnos o complicarnos la vida por ello. Es frecuente que en la lista de buenos propósitos año tras año aparezca los famosos dejar de fumar, la dieta, hacer ejercicio… la cuestión es ¿para qué seguimos poniendo esos propósitos si no somos capaces de cumplirlos?  Propongámonos cosas que vamos a realizar y que empecemos ahora mismo. No lo dejemos para dentro de unos días, con el comienzo de año.

Las metas y objetivos que nos trazamos en la vida, deben ser medibles y alcanzables. Por tanto, cualquier cosa que establezcamos deberíamos acompañarlas de un plan. Es decir: si mi objetivo es hacer deporte, no basta con ponerlo en un papel, sino con establecer una rutina para comenzar con ese trabajo ahora mismo y no dentro de unos días o unas semanas. Cualquier rutina que queramos establecer en nuestra vida, cualquier propósito o hábito a cambiar, es posible incorporándolo y manteniéndolo durante poco menos de un mes. Dicen los entendidos que en pocas semanas nos acostumbramos y adoptamos esa nueva rutina. Así que si queremos cambiar algo no esperemos a las doce campanadas, cualquier momento es bueno.

y sobre el balance…

Sobre el año que termina no hay que traumatizarse. Todo tiene su lado positivo. Muchas de las cosas a las que no le encontramos sentido, con el tiempo veremos que nos enseñan mucho. No nos amaguemos por lo que pudo ser y no fue. Lo que sucedió en 2019 o en años anteriores, forma parte de nuestra vida, de nuestro aprendizaje y nos constituye en lo que somos actualmente. Nada sucede en vano, todo tiene algo de bueno. El balance del año que termina, es maravilloso. ¡El mejor año que hemos podido tener!

Seguro que habría cosas que mejorar y cambiar, pero no nos atasquemos en ellas. Mirémoslas con cariño y pensemos en como seguir creciendo a partir de esos detalles. ¡El balance siempre es positivo!

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