No te hunde el mar, sino el agua que entra en tu barco

En forma de viñeta recibí esta frase hace unos días y me dejó impactado por la verdad lapidaria que nos muestra. No debería hundirnos el mar que está a nuestro alrededor, sino lo que dejamos que entre en nuestras vidas. A nuestro alrededor hay un océano inmenso lleno de cosas maravillosas, pero también de mucha negatividad. Como ocurre en el mismo mar, hay especies animales afables y bonitas, unas son comestibles y otras son verdaderos depredadores que dan miedo ¿Cuál dejas entrar en la barca de tu vida?

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Sucede que nos dejamos llevar a la deriva por las circunstancias. Hay cosas que nos suceden a diario. No podemos evitarlas, solo hemos de saber de qué manera reaccionamos ante esas situaciones. Habrá tempestades, olas enormes y problemas. Pero siempre soy yo, siempre eres tú, el que debe decidir coger tu barca y salir a luchar contra esas tempestades, o quedarte en un puerto seguro para que esas situaciones no te agredan. Sólo cada uno decide que agua entra en tu barco o la decisión que tomamos: reparar el agujero o dejarnos hundir…

¿Cómo haces ante una mala situación? ¿Qué dejas entrar en tu barco? Esas son dos preguntas claves. El mar está ahí, los océanos con sus tempestades siempre van a estar, lo único que tenemos que cuidar es si los dejamos entrar o no en nuestra barca, en nuestra vida. Aprender esta lección es, bajo mi punto de vista, una de las claves para ser feliz. No nos puede influir el mar. Tenemos que tomar conciencia y decidir qué cosas dejamos entrar en nuestras vidas. Es lógico que un acontecimiento fuerte nos sacuda y nos deje durante un periodo de tiempo algo hundidos, que entre algo de agua en el barco, pero luego hemos de saber achicar el agua, echarla fuera y superar esa situación. No nos puede hundir ni afectar definitivamente. Hemos de tomar el control de nuestras vidas y decidir qué es lo que quiero que me afecte. He de decidir que entra en mi barco. No te hunde el mar, te hunde el agua que dejas entrar dentro.

Por tanto no hemos de permitir en ningún caso ninguna situación que nos oprima, que nos degrade o que nos quite la dignidad. No hemos de depender de nada ni de nadie para ser felices. Tu felicidad depende únicamente de ti, de lo que dejas entrar en tu barco. Convencernos, creérnoslo hará que nuestra vida sea un poco más feliz. Esta es una de esas frases que debiéramos conservar en algún lugar visible de nuestra casa hasta que la interioricemos: “No nos hunde el mar, sino el agua que dejamos entrar dentro” 

Pero es que no puedo taparlo, es que no tengo nada que hacer, no puedo luchar, no se como eliminar esa fisura… Siempre hay una solución. Siempre hay una salida, aunque sea abandonar ese barco y echarnos a nadar. Gobernemos nuestra vida, no dejemos que los mares y océanos nos lleven hacia lugares que no queremos ir. No nos quedemos a la deriva. Luchar, poner el pie la fisura, taparla con cualquier cosa, remar, llegar a puerto seguro, cualquier solución es válida para tomar el timón de nuestra vida.

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