Sobrevivir a la cuesta de enero

Sobrevivir a la cuesta de enero

Ya está aquí, estamos inmersos en ella, en plena cuesta de enero. Un mes, para algunos, plagado de dificultades, cosa que puede ser considerado normal, ya que si el mes de diciembre fue espectacular, parecerá lógico «caer en desgracia» durante enero. ¿o no? Sinceramente me gusta desafiar todas las las creencias generalizadas, me gusta preguntarme el ¿por qué de las cosas?

sobrevivir a la cuesta de enero siempre positivo

Si realizamos un gasto excesivo, puede ser normal que existan ahora problemas. Tanto en diciembre, en abril como octubre. Aún así, ¿de qué sirve preocuparnos en exceso? ¿La preocupación va a solucionarnos los problemas que tenemos? Seguramente no. Mi opción hace ya bastante tiempo es la de no preocuparme demasiado por aquellas cosas que no puedo solucionar y ocuparme de las que sí están en mi mano. Por tanto, la pregunta sería ¿Puedo evitar estar en crisis económica después del excesivo gasto navideño? Si la respuesta es no, mejor es pasar página y ocuparnos de otras cosas más importantes. Reducir gastos, pagar las deudas contraídas y esperar a que el tiempo ponga todo en su sitio.

El otro gran problema generalizado es la dieta. El turrón se ha pasado a los «michelines» y ahora hay que ponerle solución ¿debe ser así? Pues creo que no. No tiene ningún sentido obsesionarse con bajar de peso apuntándose al gimnasio o haciendo deporte de manera desmesurada. El deporte ha de ser entendido como parte de nuestra vida y no como un parche a los problemas. No nos obsesionemos con el peso, salvo problemas de salud, con un poco de dieta y una vida activa se puede ir solucionando.

La vuelta a la rutina, es otro de los mitos para después de Navidad. Es verdad que vivimos unas semanas algo alocadas con Navidad, fin de año y reyes, con muchas fiestas de manera seguida que nos sacan de nuestra «vida normal». Por eso, precisamente, debiéramos estar agradecidos, por haber podido disfrutar de un tiempo diferente, divertido, dinámico, con muchas celebraciones y encuentros en familia. Aprendamos a ver lo bueno que tiene cada momento y a apreciar lo increíble que es cada día de nuestra existencia. No nos dejemos llevar por el hastío de «la cuesta de enero», disfrutemos de este momento con austeridad y calma, como cualquier otro momento positivo y bueno que tenemos cada cierto tiempo para disfrutar.

No deberíamos usar el término sobrevivir nunca, porque hemos de vivir, vivir y vivir. Sobrevivir supone llevar con resignación y tristeza nuestra vida, cosa que no deberíamos dejar que suceda.

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