La felicidad va por dentro

Las redes sociales nos invitan a contarlo todo. Pocas cosas quedan para la intimidad. Todo o casi todo debe ser público y comentando en el mundo digital para que los conocidos y no tanto sepan como celebras tu cumpleaños, como adornas la casa por navidad o lo bien que lo estás pasando en una fiesta. En contraposición hay otro modelo de felicidad interior, silenciosa, de bienestar que nos invita a disfrutar de nuestra vida en lo íntimo en lo personal, sin exteriorizarlo todo ¿con cuál te quedas?

Un viejo dicho dice que la felicidad, cuando se comparte, se multiplica. Seguramente por eso, de manera consciente o intencionada hacemos público nuestro día a día. Para mostrar nuestra felicidad a nuestros amigos cercanos y lejanos. Es frecuente publicar las fotos de nuestras fiestas navideñas, de la decoración de la casa, de los regalos, para mostrar al mundo nuestra alegría. Sin embargo hay quien opina que lo que se muestra en las redes sociales es sólo envoltorio, la felicidad ha de ir por dentro.

¿Es necesario publicarlo todo? ¿Somos verdaderamente felices cuando publicamos lo que hacemos? Tengo la impresión que no. Es verdad que puede parecer muy bueno comunicar a nuestra familia o amigos cercanos alguna situación que nos ha hecho felices. Es bueno, ademas, si estamos en una fiesta, en un viaje, en una celebración enviemos alguna foto a nuestros conocidos, pero hacerlo público a través de la red, no estoy seguro que sea muy conveniente. Algunos estudios, por otra parte, apuntan a que somos más felices cuando dejamos «aparcadas» las redes sociales.

Estoy convencido que la felicidad está dentro de nosotros. Publicar por publicar, para demostrar a los amigos y desconocidos que somos felices, es simplemente postureo externo. Cuando la felicidad brota de dentro del corazón, no hay mucho más que demostrar. No hace falta publicar que somos felices, ya se nota… como dice una frase, para mí lapidaria, «el brillo de los ojos no se opera». Podremos poner nuestra mejor sonrisa en ese selfie, será increíble esa foto que publicamos de ese viaje de ensueño, podremos enseñar nuestro cuerpo perfecto modelado en el gimnasio, que si no somos realmente felices interiormente, en todas nuestras fotos se notará que «la felicidad va por dentro» y se transmite de dentro hacia afuera. Una sonrisa de felicidad fingida nos delata, una cara que no refleja el estado del alma, también se aprecia fácilmente. Trabajemos primero nuestro interior, embellezcamos la casa por dentro, para luego mostrar toda nuestra felicidad. Seguramente, cuando seamos verdaderamente felices, no nos hará falta comunicarlo, se notará sin decirlo

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