El dolor se incrementa cuando prestamos atención

Estaba leyendo un libro sobre atención plena. Y me llamó poderosamente la atención esta frase con la que doy título a esta entrada: «El dolor se incrementa cuando prestamos atención». Es algo que sabía desde pequeño, que seguramente todos saben, pero no lo tenemos en cuenta. Aprendí de joven que cuando me dolían las muelas o cualquier otra parte del cuerpo tenía que distraerme a toda costa, para evitar pensar en el dolor. De esa manera conseguía, si no aliviarme, porque la molestia continúa, hacer otras cosas sin que el dolor me paralizase.

ser positivo el dolor

Esto llevado a lo cotidiano nos ofrece una gran idea. Las cicatrices hay que dejarlas que pasen. El pasado debe quedar atrás. Si hay dolor, lo mejor es no pensar en ello. Seguramente el dolor no acabará, pero sí podremos seguir adelante con nuestra vida. Porque si pensamos en el dolor, muy probablemente lo incrementamos.

Imaginemos que alguien nos ha hecho una faena. No ha venido cuando le esperábamos, no se presenta a una cita o nos dan calabaza. Es muy probable que, si olvidamos esa situación el dolor desaparezca o disminuya.  Dicho de otra forma si le seguimos dando vueltas a ese dolor físico o emocional, seguramente no va a desaparecer.

Hay personas negativas que continuamente recuerdan la misma historia: «Cuando me dejó mi pareja», «cuando me operaron de..» Si vas y les preguntas ¿pero cuanto tiempo hace de eso? y te responden que ocurrió hace años, pero siguen anclados en ese suceso, de manera que el dolor no sólo no desaparece, sino que se incrementa. Así es imposible ser feliz, ser positivo y avanzar…

La idea de que «el dolor se incrementa cuando le prestamos atención» tenía que ver más con el dolor físico. Si tengo una molestia por un calzado ajustado y me paso todo el día pensando en ese inconveniente, seguramente me duela más. Es muy probable que si me distraigo, el dolor desaparece, aunque el daño siga en nuestro pie.

Por tanto sería bueno dejar atrás los dolores del pasado. «El pasado pisado» y olvidarnos para centrarnos en el presente. Y ante un dolor físico moderado que no está ocasionado por algún problema grave, tratar de olvidarlo distrayéndonos con otras cosas agradables. ¿sirve de algo tener todo el día presente que me puse unos zapatos muy ajustados? ¿me ayuda pensar continuamente en el golpe que tengo en el dedo? No. Por tanto, aprendamos a focalizar nuestra mente en otras cosas (especialmente agradables y positivas) y olvidar los dolores superables. Es todo un aprendizaje ¿te atreves?

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