¿El dinero da la felicidad?

Históricamente se ha tratado de combinar estos dos términos: dinero y felicidad. Siempre con resultados controvertidos. Una vez más vuelve a ser portada esta relación ya que un estudio de la Universidad de Purdue ha cuantificado la cantidad de dinero necesaria para ser feliz. Viendo los resultados, da la impresión que el estudio se publica para evitar que seamos felices ya que hablan de unas cantidades importantes para la mayoría de las personas.

ser positivo dinero y felicidad

Para ser feliz, según el estudio se necesitan anualmente entre 77.000 y 48.000 euros anuales. Mirando el mínimo nos vamos a unos ingresos de 4.000 euros mensuales que es cinco veces el salario mínimo que obtienen muchos trabajadores habitualmente. Entonces, ¿nadie es feliz? ya que esas cantidades individualmente están reservadas a muy pocas personas.

La combinación dinero y felicidad siempre ha sido peligrosa y, sinceramente, estos estudios por muy rigurosos que sean, no me convencen. Es decir, son válidos para una sociedad consumista y que mide su felicidad únicamente en relación con lo material. Sin embargo, la felicidad no la da el tener determinadas cosas. Este argumento materialista desmota otros tantos estudios que apuntan a que la persona más feliz del mundo es un monje budista. ¿Cuánto gana un monje que, normalmente, han dejando todo para dedicarse a una vida ascética? Otra cuestión es ¿cómo entender la felicidad de niños vestidos con harapos jugando con una pelota de trapo? Es cierto que para empezar a hablar de felicidad es necesario tener unas necesidades básicas cubiertas: alimentación, vestido, lugar donde residir, salud… a partir de ahí ese concepto es totalmente subjetivo porque el materialista será muy feliz al ganar cuatro mil euros al mes y, el monje también lo será sin tener un céntimo.

El dinero no da la felicidad. Estoy convencido de ello. Como mucho, da momentos concretos de euforia cuando podemos comprar algo que nos hace ilusión, cuando creemos que por poder disfrutar de un determinado «banquete exclusivo» al que no pueden acceder la mayoría, somos más felices al establecer una barrera entre unos y otros. Sin embargo, eso únicamente nos da una felicidad momentánea. Ni siquiera la llamaría felicidad, sino euforia. La verdadera felicidad se alberga mucho más lejos.

Bajo mi humilde punto de vista la verdadera felicidad se encuentra en el desarrollo de dos inteligencias de las que habla Howard Gardner: la interpersonal y la intrapersonal. No soy un experto en este campo pero las centro en estas dos considerando que soy feliz si, como ya dije antes tengo unas necesidades básicas cubiertas y estoy bien conmigo mismo y con los demás. Muchos estudios apuntan hacia la felicidad que la dan los buenos momentos vividos con personas no con cosas. El ser humano es relacional y, por tanto únicamente encuentra la felicidad con los otros. La parte intrapersonal me parece fundamental ya que es necesario para el bienestar interior desarrollar la espiritualidad, la autoestima, el diálogo interno que es capaz de darnos serenidad y manejar adecuadamente nuestros sentimientos.

No me opongo a que se cuantifique la cantidad de dinero para ser feliz. Desconozco de dónde salen las cantidades. Sin embargo no lo comparto. El dinero no da la felicidad. A partir de tener unas necesidades básicas cubiertas, son otros aspectos los que influyen en nuestro bienestar.

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