Cuando las cosas no van bien

No todo es alegría. En la vida también hay momentos para otros sentimientos. ¿Qué hacer cuando aparece la tristeza, el enfado o la melancolía? Desde este espacio, donde valoramos como gran herramienta para ser felices y la positividad como medio para afrontar la vida, hay que reconocer que no todo es de color de rosas. ¿Qué hacemos cuando las cosas no van bien?

ser positivo cuando no toda va bien

No siempre vamos a estar alegres. No todo en la vida es dicha y felicidad. Hay momentos en los que sin saber muy bien por qué, aparece un sentimiento desagradable. Cuando planteo la tristeza o cualquier otra emoción que puede resultar negativa, me acuerdo de un profesor que decía con gran acierto: «la luna no está siempre creciente». Por muy positivos que seamos, tiene que haber momentos de dificultad. Las personas creyentes pasan por crisis de fe, quienes tienen un negocio saben que hay meses mejores que otros. La vida no es siempre crecimiento y felicidad. Pero ¿Qué hacer cuando nos visitan esos sentimientos?

Una clave interesante es dialogar con los sentimientos. Si nos sentimos mal, preguntarnos por qué, ¿Qué ha sucedido para que estemos así?. Del mismo modo, cuando nos sentimos bien. De esa manera somos capaces de identificar las emociones y sus causas. Así, podremos predecir los momentos de tristeza y valorarlos adecuadamente. Sin embargo, lo importante es gestionarlo bien. ¿Qué vamos a hacer con nuestra tristeza? ¿Qué vamos a hacer con nuestra euforia?

La respuesta está en un refrán: «Está bien tropezarse con una piedra. Lo que no está bien es encariñarse con ella». ¿Hay tristeza? Dejémosla estar, hablemos con ella, veamos sus causas y en un tiempo prudencial, dejémosla ir. Estamos eufóricos, dejémoslo estar, hablemos con esa sensación y también habrá que dejarla marchar, volviendo a un ritmo de vida estable.

Nuestros sentimientos y emociones podrían ser similares a nuestras pulsaciones. Hay momentos en el día en la que las pulsaciones son bajas (tristeza), otros momentos el ritmo será alto al hacer deporte por ejemplo (euforia) y, la mayor parte del día nos mantenemos estables. Con un índice de postividad y felicidad normal. Si hay indicios de excesiva tristeza, sí que habría que romper esa espiral con un cambio de vida o con actividades diferentes que nos saquen de ese estado. Lo mismo con la euforia, si durante mucho tiempo estamos muy arriba, hay que tener cuidado, porque la caída puede ser extraordinaria. Evidentemente, si los sentimientos negativos se prolongan en el tiempo hay que visitar a algún especialista para pedir ayuda.

No hay nada malo en que las cosas no vayan bien. Nadie lleva un ritmo frenético de vida siempre. Nadie está eufórico las veinticuatro horas del día. Hay fluctuaciones. Disfrutémoslas tanto si son buenas como si son malas.

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