A todo el mundo…

¿Cuántas veces hemos empezado una frase con esa afirmación? A mucha gente, a todo el mundo le gusta, todos van a ir… son sentencias que utilizamos de manera errónea y frecuente, bien porque queremos apoyar algo que pensamos y dale más valor. Por tanto, generalizar es una manera de impedir nuestro desarrollo y apertura a nuevas posibilidades que se nos brindan cada día.

ser positivo a todo el mundo generalizar

El otro día me dijeron: Todos en mi grupo van a ir… Llegado el momento comprobé que se trataba de sólo una persona, por tanto me hace reflexionar sobre el fenómeno de la generalización. Generalizamos por algunas razones. La primera es para justificar una elección. Es decir, para confirmar aquello que nosotros hemos hecho, le añadimos, es que todo el mundo lo hace, todo el mundo estaba allí, como manera de dar valor, de hacernos pensar que estamos en lo cierto. También para justificar un forma de pensar o actuar: es que todo el mundo piensa así, lo hacen todos, por eso nosotros también debemos hacerlo.

Sin embargo, generalizar es algo perjudicial para nosotros. En primer lugar porque nos iguala. Cuando hacemos cosas porque todo el mundo lo hace parece que somos como robot o máquinas y que no debemos romper esa unidad de pensamiento. Parece obligado pensar o ser de esa manera. No se puede ser distinto. Por otra parte, parece que el desigual es el «raro», si no has visto ese video, si no conoces esa moda, parece que no vives en este planeta, cosa profundamente negativa. Por ultimo ese modelo de pensamiento igualitario es perjudicial porque impide la diferencia. ¿Por qué hemos de ser todos iguales? ¿Por qué tenemos que aceptar todos esa moda? ¿Por qué hemos de cumplir todos con la mismas normas?

A Jesús Quintero le escuché decir en uno de sus programas: «No seas mediocre, no seas como el resto, atrévete a ser diferente» Me parece una una afirmación genial y provocativa que no cala entre nuestros jóvenes tan igualados hoy. En las escuelas no se promueve el juicio crítico, sino el copia y pega, el memorizar para vomitar en los exámenes, cosa que impide la diferencia y la creatividad. Por eso invito, cuando vayas a decir una frase que empiece o contenga «A todo el mundo…» antes de terminarla pregúntate ¿Seguro, a todos… absolutamente a todos? y atrévete a ser diferente. No seas mediocre.

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