Se ha puesto de moda el Hygge de la felicidad

No cabe ninguna duda que el principal deseo de la persona es la búsqueda de la felicidad. Es más, encontrar la felicidad debiera ser el principal sentido de nuestra vida. Desde hace algunos meses, coincidiendo con la publicación de la lista de los países más felices del mundo, ha aparecido una nueva palabra «Hygge» una herramienta para ser feliz. Se trataría más bien de una forma de vivir, especialmente en casa.

Ser positivo hygge

Muchas personas se han sumado a esta tendencia. La técnica consiste en disfrutar de espacios cálidos en el hogar cuando en el exterior hace frío. Obviamente, este modelo triunfa en países donde no hay tantas horas de sol y las bajas temperaturas hacen estragos en invierno. El Hygge nos invita a apagar las luces artificiales para encender velas, disfrutar del momento y de los placeres que nos ofrece un buen chocolate o nuestras galletas favoritas. Además, entre sus principios propone estar cómodos en casa, vivir relajadamente, sin agobios, con las personas a las que queremos y desconectar con todo lo externo (móvil, redes sociales…) para relacionarnos con las personas cercanas.

Sin embargo, este modelo parece poco exportable, por ejemplo a lugares cálidos y de mucha luz. Especialmente porque creo que hay evidencias científicas que relacionan La Luz solar con la felicidad por lo que parece que este modelo está ligado a países nórdicos y fríos. No pongo en duda su efectividad para los habitantes de estas zonas, pero la felicidad, no obstante, creo que no viene marcada por situaciones externas, sino más bien por una determinación personal interna. Es decir, podré llegar a casa encender todas las velas del mundo, ponerme cómodo, buscar mi chocolate preferido, apagar el móvil, etc, que si no existe un deseo interior de paz y felicidad, por mucho que ambientemos el entorno, no conseguiremos ese estado.

La felicidad viene dada por el deseo personal de una vida plena. Es posible que para quien vive en un lugar más cálido, como es mi caso, la felicidad sea pasar un día en la playa en lugar de estar en casa rodeado de velas. Tener la determinación hacia la felicidad y procurarla cada día es un paso hacia esa felicidad. La felicidad está dentro de cada uno de nosotros, tal como escribía en un post anterior  el Hygge puede ser una herramienta, pero no es la solución definitiva a nuestro estado. La felicidad empieza por la firme determinación de ser feliz aquí y ahora mismo, lo externo, bajo mi punto de vista es accesorio. Lo fundamental es la búsqueda, el deseo y la disposición hacia la positividad y la alegría.

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