Ser feliz dando las gracias

Hay quien opina que las personas felices son las que dan las gracias. Sin embargo, hay indicios de que es al contrario:  Si eres agradecido, serás más feliz. Desde hace tiempo se estudian los beneficios de vivir agradecido y, recientemente, la universidad de Pensilvania parece haber demostrado que la gratitud genera felicidad.

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La citada institución educativa demostró en una investigación encabezada por el doctor Martin Seligman que escribir eventos positivos durante una semana eleva el nivel de felicidad hasta seis meses.  Sin embargo, en la práctica, vemos que en general, somos bastante pocos agradecidos. Si vamos al supermercado no damos las gracias al dependiente porque “para eso le pagan”. Si nos ceden el paso en la circulación tampoco damos gracias porque “tengo derecho, ya que llevaba rato esperando”. Así, al final,  nos convertimos en unas personas algo desagradecidas y egoístas y, por tanto, más infelices.

 

Generalmente doy las gracias por todo: En casa, cuando me acercan algo, en el trabajo cuando pido algo y me lo dan, cuando me llaman por teléfono, cuando termino una clase, también doy las gracias ¿pero por qué, si están obligados a asistir? Ser agradecidos es una actitud en la vida. Es una forma de caminar en la que comprendemos que la persona, viviendo en soledad, sin los demás no tiene sentido y por eso es maravilloso dar gracias.

Doy gracias por los alimentos que podemos tomar cada día, por poder escribir ahora mismo, por tener un lugar donde dormir y una familia a quien amar. No porque reflexione sobre ello ahora, sino porque es una actitud que se ha ido cultivando durante mi vida. Es bueno dar gracias hasta por el aire que respiro. Por eso, al ver ese estudio realizado sobre la gratitud y los beneficios en las personas, hace que comprenda muchas cosas y me alegre de esa actitud.

Además, resulta curioso reconocer que el sentimiento de gratitud nos viene incorporado “de fábrica”. Fijémonos en los niños (de quien tanto debemos aprender) son muy agradecidos y una de las primeras cosas que aprenden es a dar gracias cuando le damos algo. Antes de caminar, seguramente dan las gracias. Si les pedimos, por ejemplo que realicen una oración espontánea es muy probable que sean solidarios, acordándose de los que peor lo pasan y que den gracias por lo que tienen.

 

Ismael Cala en su columna en la gran época, sobre este tema hacía referencia a un estudio de los psicólogos Robert Emmons y Michael McCullough que realizaron un trabajo importante sobre la experiencia de la gratitud y sus beneficios. Ellos comprobaron el incremento del bienestar emocional y también físico cuando somos agradecidos. Concluyeron, tras varias semanas de trabajo y análisis, que las personas agradecidas:

  • Experimentan mayores niveles de alegría y felicidad
  • Enferman con menos frecuencia
  • Duermen mejor y se sienten más descansados
  • Realizan ejercicio con más regularidad
  • Tienen más energía, entusiasmo, determinación y concentración
  • Mantienen lazos familiares y sociales más fuertes.

Entonces… ¿a qué esperas para ser agradecido/a?

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