No tenga el disgusto de saludar…

saludoEl primer encuentro, el saludo entre personas, es indicativo de lo que sucederá posteriormente. Hay quienes tienen el disgusto de saludar. Es decir, dirigen unas primeras palabras a su interlocutor/a que parecen tener muy mala intención. Aunque no soy muy partidario de las listas, realizo una de los saludos que deberíamos desterrar de nuestros encuentros con otras personas.

1.- ¡Que gordo/a estás! Maldito saludo, pero frecuente. Hay quienes entre las primeras palabras que nos dirigen hacen alusión a nuestros físico. Generalmente porque hemos engordado, puesto que si hemos adelgazado el halago no ocurre. Jamás he comprendido que intención tiene esa expresión dirigida a otra persona. La pongo en primer lugar porque es sinónimo de mal gusto y la peor de las expresiones que podemos usar, dirigida a otros. Únicamente pretende, fastidiar.

2.- ¡Ya no te dejas ver! Obviamente, este saludo, que pude parecer inocuo, deja entrever que no queremos ver a la persona que nos habla. Da a entender que nos escondemos  intencionalmente para no ver a esa persona. En caso de que así sea, no tiene mucho sentido decírselo. Seguramente no querrá vernos y no sirve de nada el reproche.

3.- ¿Cómo está fulanito/a? Si hace mucho tiempo que no vemos a alguien y en las primeras palabras le preguntamos por otra persona, evidentemente da a entender que no nos interesa nada la persona con quien hablamos, sino ese otro/a por quien preguntamos. Eso es sinónimo de mal gusto y poco interés por quien tenemos ante nosotros.

4.- Preguntar directamente por un asunto que les ocupa. Es frecuente que algunas personas directamente, sin saludar ni nada, pasen a la cuestión que les reúne. No es que esté mal del todo. Pero será bueno saludar cortésmente y luego ya ocuparse de los asuntos que les convoca.

5.- No responder. Tan malo como no saludar es no devolver el saludo. Así, hay quienes directamente no responden, pasando a hablar de otras cosas, demuestran descortesía claramente. Responda y luego ya habrá tiempo de hablar.

Seguramente hay muchas otras formas de “disgusto al saludar” parecidas o derivadas de estas que dicen mucho de las personas con las que hablamos. No hay que ser un experto en relaciones sociales para reconocer que muchas cosas dependen de una buena conversación donde la puerta de entrada es el saludo. Algo tan sencillo como preguntar ¿Cómo estás? abre muchas puertas e invitan al diálogo y al encuentro. Jesús dijo “trata al otro como quieres que te traten”. Así, en el ámbito del saludo, es igual: “saluda como quieres que te saluden”.

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