Eliasú ¿Eres tonto o persigues los aviones?

Eliasú se hospeda muy cerca del aeropuerto y cada tarde sale a pasear con la intención de “tocar las ruedas” de algún avión. Ciertamente, las aeronaves pasaban muy cerca de hotel y justo por encima de un paseo peatonal que bordea todo el recinto aeronáutico. Algunas personas se concentraban cerca de la cabecera de la pista con la finalidad de estar a pocos metros de un avión en vuelo. La sensación es increíble. Una luz que se aproxima, un ruido estruendoso, ensordecedor y unas turbulencias que hacen perder el equilibrio. IMG_0024

Muchas tardes Eliasú regresaba frustrado, porque mientras caminaba hacia la cabecera del aeropuerto, aterrizaban muchos aviones, pero cuando ya llegaba allí no pasaba ninguno. Entonces decidían caminar por el paseo paralelo a la pista de aterrizaje, pero mientras transitaban por este lugar, no despegaba ningún avión que era lo impresionante por esta zona. Precia como si estuvieran siempre en el lugar equivocado. Pero no era cierto. Correr detrás de los aviones es de locos, le había dicho alguien hace ya mucho tiempo. No persigas tus sueños, no corras… ya llegará lo que te mereces…

Sin embargo, Eiasú no se cansaba. Cada tarde quería ir al aeropuerto, quería tocar la rueda de algún avión, quería ver el más grande de todos, ver a sus pasajeros por las ventanillas y acariciar la panza de la aeronave. No estaba loco, simplemente no renunciaba a soñar, no quería dejar que aquel niño que lleva dentro fuera aplastado por la realidad de algo que algunos decían, es inalcanzable.

Pensaba seguir soñando, quería seguir cada tarde corriendo detrás de los aviones, no dejar que su vida se marchitara por la desesperanza de un mundo demasiado formal y cuerdo. Quiere correr detrás de los aviones porque sabía que “los sueños son de los que lo persiguen” sólo los que perseveran llegarán a la meta.IMG_0025

Así que en una de las últimas tardes, paseando decidieron sentarse en la cabecera del aeropuerto y esperar. Había mucha gente arremolinada allí, esperando la llegada de algún avión. A lo lejos aparece una luz intermitente. ¡Bah se trata de un avión pequeño! No importa, nos quedamos a verlo. El destello se fue aproximando, cada vez se hacía más grande. Esta vez no cogió la cámara de fotos, simplemente quiso que el avión pasara por encima, “tocarle las ruedas”. Apareció el aparato cerca de las balizas sumergidas en la playa. Era enorme, ¡el mayor que había visto! las luces iluminaron todo el contorno, aunque todavía no había oscurecid

o del todo. ¡Fue increíble! El mayor avión que había visto y tan cerquita. El ruido fue ensordecedor, el suelo vibraba y las turbulencias hizo que muchos se tambalearan, perdiendo el equilibrio. Su cara se iluminó ¡Lo había conseguido!. Recordó aquellas frases contrapuestas: No corras detrás de los aviones y los sueños son de aquellos que lo persiguen. Eliasú se quedó con esta última frase y regresó feliz de su inolvidable viaje, lleno de aventuras. “Los sueños están para perseguirlos, sin dejar que ese niño que llevamos dentro se marchite.IMG_0026

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