¿Qué es lo que comes?

Es indudable que para vivir necesitamos alimentarnos. Sin los nutrientes básicos que necesita nuestro organismo no podríamos desarrollar las funciones vitales. Sin embargo no todas las comidas son iguales. Hay quienes son vegetarianos, otros en cambio, las verduras no las pueden ver ni en fotografía. Unos sienten predilección por el pescado y frutos del mar, otros por la carne. Así, como nuestra vida necesita de productos para sobrevivir, también hay otras cosas que también sirven de alimento y que forjan nuestro carácter, sensibilidad, forma de ser.

ImagenNo sólo de pan vive el hombre, también necesita de relaciones, contacto emocional, aficiones, deportes y muchas cosas más que nos constituyen. Esos alimentos no son tan fáciles de identificar como la carne, el pescado o las verduras, pero son los que generan el auténtico bienestar en las personas. Así, también existen alimentos dañinos que, como las golosinas, producen un efecto de placer inmediato, pero con el tiempo crean secuelas en nuestra vida. Por tanto, deberíamos seleccionar los alimentos que tomamos cada día. Del mismo modo que hacemos un esfuerzo por ponernos a dieta en determinados momentos de nuestra vida, también es necesario elegir adecuadamente que emociones y sensaciones alimentan nuestro interior.

No es fácil, igual que ocurre con las dietas, desterrar aquellos alimentos que nos hacen daño, pero con algo de entrenamiento y voluntad, seguro que lo conseguimos. En primer lugar deberíamos eliminar de nuestra dieta el odio y el rencor. Es tremendamente dañino. Es como el colesterol, se va pegando a nuestras venas y nos va convirtiendo en una persona solitaria, triste, huraña… El odio y el rencor nos afecta de manera importante, porque generalmente, únicamente nos fastidia a nosotros mismos. Si odio ir a trabajar, si odio los atascos, si odio las matemáticas, si odio hacer las tareas de casa, etc. Estoy seguro que “ir a trabajar”, ni los “atascos”, ni las “matemáticas”, ni “las tareas de casa” saben que las estoy odiando. Lo único que generamos es un estado de contrariedad permanente en nosotros, como el colesterol, que únicamente nos daña a nosotros. ¿Cómo combatirlo? Dándonos cuenta que los “odios a…” no conducen a nada, siendo conscientes que debemos aceptar determinadas situaciones que nos proporcionarán un aprendizaje posterior y gestionarlo de una forma saludable.

Debiéramos quitar de nuestro plato las burlas a los demás, porque también  dañan. Hay quienes viven de manera permanente mirando lo que hacen los otros para burlarse, para reírse y, de esa forma, esconder sus propios problemas. Todos tenemos algún defecto y por tanto no tenemos porqué buscar y reírnos de los demás.

En la dieta, claro está, no todo va a ser malo. Hay cosas, como las frutas y las verduras, que podemos tomarlas en cantidades industriales. En este caso podemos añadir a nuestra alimentación todos aquellos sentimientos positivos que conozcamos. El amor, la empatía, el ayudar a los demás, el cariño, la amistad positiva, el compartir… De eso podemos tomar mucho todos los días.

Entonces… ¿sabes de qué te vas a alimentar en tu vida?

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