El mejor atleta de las olimpiadas Oscar Pistorius

Viendo una de las pruebas del deporte olímpico por excelencia, el atletismo, mis ojos se quedan como platos al observar a un atleta que trataba de clasificarse y que corría con prótesis en las piernas. Me quedé atónito mirando durante unos segundos, luego me decidí a buscar información sobre Oscar Pistorius.

Este atleta, debido a una malformación de nacimiento, tuvieron que amputarle las dos piernas cuando no había cumplido el año. Sus padres, lejos de sobreprotegerle, le apoyaron en todo momento con mucho amor y dedicación. Le plantearon y, consiguieron, que debía realizar las mismas tareas que cualquier otro niño de su edad. Así, para Óscar, nunca fue un problema ir al colegio, tampoco cumplir con sus obligaciones, participar en actividades, en las que se incluía el deporte.

Con el paso del tiempo, su pasión por el deporte le hizo alcanzar nuevos desafíos. Con 16 años se inicia en la práctica del atletismo, deporte en el que alcanza grandes metas, para personas discapacitadas. Sin embargo, el sueño de Oscar no termina con participar en competiciones para discapacitados, sino que quería tomar parte y, competir, junto a los mejores del mundo. En los paralímpicos de Atenas consigue el Oro en los 100 y 200 metros. En 2008 le niegan la participación en los olímpicos de Beijing, puesto que hay quien considera que las prótesis le pueden ayudar a ser más rápido que el resto de atletas.

El otro día vi corriendo a Oscar Pistorius y no me fijé especialmente en sus tiempos, sino en sus pies y no porque no los tuviera, sino porque me pareció una maravilla. No por la tecnología, ni siquiera por la fibra de carbono de la que están compuestas sus prótesis, ni tampoco en lo extraño que resulta ver a una persona de sus características en una pista de atletismo, sino por la grandeza de la capacidad humana.

Me reafirmo, una vez más, que la mayor limitación humana reside en nuestra propia mente. Somos capaces de conseguir cualquier cosa, siempre que nos la propongamos. A Pistorius no le bastaba con “llevar una vida normal”, pese a no tener piernas. Ni siquiera poder competir junto a discapacitados, sino que quiso llegar más allá y estar entre los grandes del atletismo mundia.

Nosotros, en cambio, a veces, a la más mínima contrariedad, tiramos la toalla y lo damos todo por perdido. Me gusta y por eso escribo, sobre Oscar Pistorius, porque me parece un canto a la capacidad humana de superación, que también desafían otros deportistas, cada uno en sus modalidades.

Los miedos, las inseguridades, son nuestros terribles competidores, que nos dejan fuera de combate casi siempre, porque nos superan. Por eso nuestra mayor victoria debe combatirse en nuestro interior, siendo capaz de conseguir los mejores resultados. Así que ahora cabe preguntarse ¿Cuál es el próximo reto que vas a superar? ¿Vas a batir un record o a esperar en una silla de ruedas?

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