El claustro de profesores y la última cruzada: “Prohibir los móviles en el centro educativo”

Le pongo título de película a esta entrada porque me ha parecido más que elocuente lo ocurrido en el claustro de fin de curso en el centro donde trabajo. Durante mucho rato, al final de la sesión, se abrió un gran debate sobre el uso de los teléfonos móviles por parte de los alumnos del centro. Detractores y partidarios de las nuevas tecnologías se enzarzaron en un debate estéril, pero divertido. Había quienes consideraban el móvil un invento del demonio que hay que erradicar de las aulas urgentemente y otros que apostaban por su uso racional de esta herramienta comunicativa.

Si algún compañero me lee, puede que se sienta molesto por considerar el debate estéril. Pero indudablemente el debate fue absurdo. ¿Por qué? Pues porque estábamos debatiendo algo que está más que claro en las normas del centro. Los alumnos no pueden “portar ni utilizar” teléfonos móviles en el centro. Está claro. No hay nada que debatir.

Pero ¿Los alumnos están utilizando sus móviles en el centro? Si. Pues mal hecho, por parte de quien se lo permite.

Sin embargo, no es la intención quedarme en estos simples párrafos y me gustaría profundizar un poco en el uso de las Nuevas Tecnologías y los alumnos.

Hoy por hoy despojar a un joven de su teléfono móvil, ordenador o herramienta comunicativa, es como cortarle un brazo. Nos guste o no, se trata de chicos y chicas que han nacido entre bits y megas de información y comunicación entre iguales. Las redes son un lugar de socialización como para nosotros fueron las pandillas. Cualquier acontecimiento al que acuden está respaldado con fotos, comentarios y etiquetas en su red. Un joven de hoy, en definitiva, es un “bicho raro” si no forma parte de alguna red social.

Otra consideración que hemos de tener en cuenta como educadores es que el término prohibir tiene importantes consecuencias. Por eso creo que sería más conveniente proponer un uso racional de los teléfonos móviles en los centros educativos. ¡Pero es que se copian en los exámenes! Cierto y existen formas muy interesantes para copiar, me permito contar algunas:

–       La más sencilla, tener el teléfono los apuntes digitalizados en Word o Pdf y consultarlos como la chuleta de toda la vida.

–       Sacar foto al examen, enviarlo a través de mensajería instantánea y que alguien desde otro lado, envíe las respuestas.

–       Formular las preguntas más complicadas del examen vía mensajería y alguien nos las responda.

–       Que un complice llame, tras enviar foto del examen, que nos va dictando las respuestas a través de un miniauricular de manos libres conectado al teléfono.

Estas últimas son especialmente interesantes en exámenes de recuperación cuando hay algún alumno/a haciendo una prueba y el resto permanece en otra aula o biblioteca haciendo de colaborador. En el centro ocurrió que algún profesor detectó estas prácticas en su clase y permitía que los alumnos tuvieran el teléfono sobre la mesa, porque necesitaban consultar la hora “para saber el tiempo que les queda”.

En estos casos de copia en los exámenes, no creo que se trate de un mal uso de los teléfonos móviles. Es, como ha sucedido siempre, un engaño, un fraude, de quien no ha preparado adecuadamente su ejercicio. En casi todos los exámenes a los que me he enfrentado se escucha siempre el enunciado del profesor/a:

–       No quiero sobre la mesa más que lo necesario para escribir

–       ¡pero es que quiero mirar la hora!

–       Pues me la preguntas y yo te la digo.

Y asunto arreglado. No hay problemas de copia si no pueden tener a su alrededor cualquier instrumento que les sirva para copiarse. Libretas, móviles, trozos de papel…

Al margen de el problema de copiado, no cabe duda que cada vez más los alumnos y alumnas utilizan el móvil en clase. ¿Para qué? Para hablar con otros compañeros del centro y amigos que están en otros lugares. En varias ocasiones he pedido a estudiantes que guarden el teléfono móvil cuando lo usan en clase y luego, al terminar, les he preguntado ¿para qué lo usa? Y, en general, lo utilizan con los chats y la mensajería, para hablar entre ellos. Algunos, incluso, se citan para verse en el servicio o salir al pasillo. Evidentemente está mal. Por eso parece conveniente educar para un buen uso del móvil. No es una tarea fácil, porque no sólo implica un esfuerzo educativo en el centro académico sino en su familia y entorno social.

Es cada vez, desgraciadamente, más frecuente, ver a dos personas sentadas una al lado de la otra, cada una utilizando su móvil. Consideramos normal que una buena conversación se vea interrumpida y finalizada por que llega un mensaje de móvil. Por tanto, no podemos culpar a los jóvenes de hacer cosas que en general hacemos todos… ¿usa el profesor el móvil en el aula? ¿Responde a una llamada en medio de la clase? Esa es la primera clave, debemos dar ejemplo, cosa que no siempre ocurre.

En definitiva, creo que debiéramos educar para el buen uso de los móviles ¿Cómo? Sencillamente dedicando algún tiempo de nuestra clase a ver situaciones incorrectas de uso del móvil. Debiéramos hacerles caer en la cuenta que, el teléfono interrumpe la comunicación directa con una persona, que nos impide concentrarnos en lo que estamos haciendo por no poder atender a dos cosas a la vez. Concluyendo con la norma que ya existe en el centro para que no se utilicen los móviles y, que finalmente, podríamos proponer hacer un buen uso del teléfono en el aula (siempre que se nos autorice). Y cito algunos buenos usos:

–       Buscar información en la red. Los teléfonos móviles de última generación tienen conexión a internet y pueden buscar cualquier cosa que necesiten en el transcurso de la clase y que beneficie a todo el grupo.

–       El Twitter: Si todo un grupo tiene acceso a las nuevas tecnologías en el aula, se puede crear cuentas de Twitter y mediante un hashtag debatir temas, proponer asuntos, preguntar, sin necesidad de establecer turnos de palabras ni levantar la mano, posibilitando, incluso, que aquellos que tienen dificultades para hablar en público puedan hacerlo en la red.

–       Los Blogs como libretas de clase, el moodle, son herramientas que funcionan también en los móviles.

–       Los calendarios y notas, que son aplicaciones que todos los móviles poseen donde podemos apuntar fechas, datos, y que pueden ayudar en programación y planificación del estudio.

Por tanto y, para no escribir un testamento, ya que este es un tema que me apasiona y sobre el que podría aportar mucho más, considero que más que prohibir, nuestros esfuerzos educativos deben concentrarse en depurar aquellos hábitos incorrectos en nuestros alumnos para que sean capaces, desde su propia experiencia, utilizar adecuadamente aquellos medios que tienen a su alcance.

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3 comentarios sobre “El claustro de profesores y la última cruzada: “Prohibir los móviles en el centro educativo”

  1. Muy interesante todo lo que expones, un resumen de todas las aportaciones que se hicieron en ese claustro con la intención de poder debatirlo en septiembre. No me ha parecido estéril tu escrito como tampoco me lo pareció el debate, espero que no lo sea el de septiembre ¡Ojalá te animes entonces a participar!

    1. Lo de estéril, es porque si existe una norma que prohibe usar el móvil, pues creo que “hay poco de que hablar” También he de reconocer que es muy complicado. Primero porque no todos estamos por la labor de educar en el uso de las nuevas tecnologías y, en segundo lugar, porque tendría que haber mucha predisposición por parte de los chicos… En fin… Seguiremos hablando ;-)) Gracias por leerlo. Un abrazo

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